La Sanidad
La industria ha contribuido a la salud de todos. Con nuevos instrumentos de análisis y control. Con nuevos sistemas y tecnologías. Con mejores útiles y herramientas.


 

 

 

 

 

 

 


La mejora en la salud infantil ha sido uno de los grandes logros de los últimos 150 años.

 

 


En pocos terrenos del saber se han mezclado tanto la intuición y la investigación, la ciencia y la superstición, como en todo lo relacionado con la medicina y la salud.

Desde los primeros momentos de la historia conocida tenemos datos sobre recetas y tratamientos, operaciones y amputaciones.

Incluso en la prehistoria más lejana quedan huellas del tratamiento de algunas enfermedades y del auxilio a pacientes con enfermedades dolorosas.

La historia de los avances en medicina, cirugía y farmacia -en todo aquello que contribuye a la salud, el bienestar y la calidad de vida- está llena de momentos estelares y hallazgos extraordinarios.

En esta página trataremos los siguientes temas:

Algunos aspectos generales de la sanidad.
La anestesia, que tantos sufrimientos ha ahorrado.
Las vacunas, que nos defienden de numerosas enfermedades
La penicilina, que ha salvado incontables vidas

En páginas independiente tratamos también estos otros temas:

El microscopio, que abrió los ojos del hombre al mundo de lo invisible
Los rayos X, capaces de ver el interior de nuestro cuerpo
Los implantes, verdaderas obras de arte de la ingeniería biológica


El llamado "ojo clínico" ha sido uno de los grandes mitos de la medicina de todos los tiempos. 


La medicina cuenta hoy en día con medios técnicos más avanzados que en cualquier otra época histórica. Y la biología genética pronostica nuevos avances para el próximo futuro, no exentos de riesgos y polémica.
  Aspectos generales  

La llegada del agua corriente a las casas supuso un gran avance en salud. Aunque pasaran de moda algunos bellos utensilios.

 

 

 

 

 

El termómetro supuso un gran avance en medicina. 1865.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 Una dentadura postiza del siglo XIX.

Filtros de agua
El agua, que es el elemento más necesario para el mantenimiento de nuestra vida, es también origen de muchas enfermedades.

Desde la antigüedad se ha usado agua de lluvia para cubrir nuestras necesidades hídricas. Se recogía en cisternas en Mesopotamia, del tejado en Roma y en aljibes en Arabia.

En el mundo moderno, John Gibb fue el primero en crear un filtro que permitiera purificarla, y lo instaló en 1804 en la ciudad escocesa de Paisley.

El filtro, de grandes dimensiones para abastecer a toda la ciudad, consistía en capas sucesivas de estos materiales.

  • Piedras grandes en la zona inferior
  • Piedras pequeñas sobre las anteriores
  • Grava fina sobre las piedras pequeñas
  • Arena sobre la grava fina

El agua de lluvia, arrastrada por barranqueras, llegaba al filtro y caía sobre la arena. Mediante los filtros de piedra y grava el agua quedaba limpia.

Temperatura y presión arterial
La temperatura corporal es uno de los síntomas más comunes de enfermedad. Uno o dos grados de fluctuación pueden ser suficientes para que nos sintamos transtornados.

El termómetro clínico, basado en la dilatación del mercurio alojado en una pequeña ampolla de cristal conectada a un tubo capilar, fue inventado por Thomas Allbut hacia 1865.

Había modelos rectos y también modelos curvos, para debajo de la axila, por ejemplo.

Los problemas relacionados con la presión arterial no son tan evidentes como la temperatura corporal, pero sí igualmente importantes.

La presión arterial es la que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Se mide con un esfigmomanómetro, que fue inventado en 1896 por el médico italiano Scipio Riva-Rocci.

Se distingue entre presión arterial máxima, que se da en el momento de sístole del ventrículo izquierdo del corazón, y presión arterial mínima, que se da durante la diástole.

El dentista
La fatalidad de los arreglos dentales son legendarios en la sabiduría popular y en la literatura.

Como es sabido, durante muchos siglos casi el único arreglo que tenían los dientes o muelas estropeados era el de la extracción, que realizaban los barberos con tocas herramientas y ninguna higiene.

Los dientes postizos los inventó Alexis Duchâteau, en 1774, que los hacía a medida, en porcelana u otros materiales.

A estos dientes se les añadieron muelles para que permanecieran en su sitio, y luego se montaron en falsas dentaduras postizas, también provistas de muelles.

El torno mecánico lo inventó George Harrington en 1863. Disponía de un mecanismo de relojería al que se le daba cuerda. Cuando ésta se soltaba, el torno giraba durante unos dos minutos, que el paciente debía soportar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El control de la tensión arterial es uno de los medios preventivos más eficaces.

 

 

 

 

 

 


El torno de dentista diseñado por Harrington en 1863. Funcionaba mediante un sistema de cuerda, parecido al de los relojes.

 

  La anestesia  

1846
William T. Morton con un paciente anestesiado.
Pocos inventos han contribuido tanto a aliviar el dolor como la anestesia, que de paso ha servido para desarrollar la cirugía hasta límites extraordinarios.

El químico británico Humphry Davy fue el primero que tuvo la idea, en 1799, de usar óxido nitroso, conocido como gas de la risa, para evitar el dolor de los pacientes.

En 1831 Samuel Guthrie descubrió el cloroformo.

En 1846 William Thomas Morton, considerado el iniciador de la práctica anestésica, extrae la primera muela con anestesia, lo que causa un verdadero impacto social. Ese mismo año, opera con anestesia un tumor en el Hospital General de Massachusetts, EEUU.

En 1847 el médico escocés James Young Simpson administró anestésicos a las parturientas, realizando los primeros partos sin dolor.

 
  Las vacunas  

Pasteur en su laboratorio, hacia 1880.
En los últimos 120 años, sobre todo desde los trabajos de Pasteur contra el ántrax y la rabia, la vacunación ha evitado cientos de enfermedades y millones de muertes prematuras.

Es una historia que comenzó en 1796, cuando Edward Jenner utilizó virus de una vaca para vacunar contra la viruela a un niño.

Antes de Jenner existía la llamada variolización (mucho menos efectiva y que dejaba marcas) originaria de China e India y consistente en inocular pus de personas levemente enfermas de viruela en otras sanas.

El método fue introducido en occidente por la esposa del embajador británico en Turquía, Mary Wortley Mantagu, que variolizó a su hija de tres años para salvarla de padecer la enfermedad.

Pasteur fue el gran impulsor de la vacunación al descubrir, en 1881, que una enfermedad grave puede convertirse en leve si se debilita al microbio que la produce, y que esta forma leve puede utilizarse como agente de inmunización.

En los años siguientes varios investigadores, de manera independiente, hallarían vacunas efectivas contra el tifus y, en 1921, contra la tuberculosis, una de las enfermedades que más personas había matado en el siglo XIX y comienzos del XX.

Entre 1955 y 1960 Jonas Salk y Albert Sabin desarrollan sus respectivas vacunas contra la poliomelitis.

Desde 1971 se autoriza la triple vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola.

En 1981 aparece la vacuna contra la hepatitis B, obtenida mediante ingeniería genética.

Transcurrido el año 2000, la vacuna contra el SIDA, a pesar de los avances conseguidos, aún se resiste.

Las vacunas modernas se consiguen por cuatro métodos principales:

  • Microorganismos debilitados.
  • Microorganismos muertos o inactivos.
  • Toxinas de agentes infecciosos.
  • Mediante ingeniería genética.
 

 

 

 

 

C. Pravaz inventó la aguja hipodérmica en 1853.
La jeringa de émbolo se había inventado pocos años antes.

 

  La penicilina  

El Doctor Fleming.
Fue descubierta por Alexander Fleming en 1929, aunque no pudo producirse en cantidades suficientes hasta los descubrimientos de Ernst Chain, Howard Florey y Norman Heatley en 1940.

La penicilina fue el primer antibiótico descubierto, aunque la noción de que existen sustancias naturales que atacan las infecciones ya existía desde la antigüedad.

Para actuar, la penicilina necesita llegar al lugar donde está la infección en cantidades suficientes. Sólo así actúa contra la pared de las células infecciosas, causando su inviabilidad o su rompimiento.

Desde la penicilina se han descubierto unos cien antibióticos efectivos para la salud humana.

Se diferencian por su estructura química, por su capacidad para llegar a unos órganos u otros y por la gama de bacterias que atacan.

Los hay de muy amplio espectro, con capacidad de defender al enfermo de numerosas enfermedades, y antibióticos muy específicos, como la estreptomicina, que actúa de manera muy eficaz contra la bacteria de la tuberculosis.

 

 

 

 


Una imagen del hongo Penicilium.

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